Intervención de Ana Iribar en la rueda de prensa posterior al juicio al etarra Juan Ramón carasatorre Aldaz, miembro del comando que asesinó a Gregorio OrdóñezAlgunas seguiremos exigiendo responsabilidad y coherencia democrática a nuestros representantes políticos e institucionales, porque lamentablemente, su credibilidad y su liderazgo no están a la altura de las circunstanciasAna Iribar / Viuda de Gregorio Ordóñez y presidenta de la Fundación que lleva su nombre Fundación Gregorio Ordóñez 19/05/2011

Acaba de celebrarse el juicio contra José Ramón Carasatorre Aldaz, que participó en el atentado contra Gregorio Ordóñez.

Les recuerdo que Gregorio Ordóñez era entones primer teniente de alcalde del ayuntamiento de San Sebastián y parlamentario vasco por el PP, y que acababa de presentarse como cabeza de de lista por San Sebastián para las elecciones municipales que se convocaban esa primavera, la de 1995.

Gregorio Ordóñez era asesinado de un tiro en la nuca el 23 de enero. 

Han transcurrido 16 largos años para que sea juzgado el tercer terrorista que participó en el atentado.

De los otros coautores, FJ García Gaztelu es detenido el 22 de febrero de 2001,  acusado de 16 asesinatos, con una condena a sus espaldas de más de 353 años.

Valentín Lasarte es ya hoy todo un disidente de ETA, arrepentido, expulsado del colectivo de presos etarras en 2008, cuando es trasladado a la cárcel de Villabona en Asturias y trabaja con sueldo en el economato de la prisión. Hoy, su disidencia  y su arrepentimiento y el ministro del interior A Pérez Rubalcaba le han trasladado a la cárcel de Nanclares de Oca como medida de gracia. Detenido en 1996, ha participado en seis asesinatos, y suma 300 años de condena.

Esperamos que los tres terroristas que participaron en el asesinato de GO cumplan la condena máxima que reconoce nuestro estado de derecho. Permaneceremos atentas. La ley sin justicia, como dicen los versos de un buen amigo, nada vale. 

Lo he dicho ya en otras ocasiones.

El tiempo corre en nuestra contra. 50 años de terrorismo etarra, de secuestros, amenazas, extorsión, silencios y miedo, de impunidad, 858 víctimas mortales, forman parte de la sub-memoria colectiva de este país, de su pasado. Como esta papeleta electoral que he encontrado entre recuerdos de Goyo. La encabeza Gregorio Ordóñez por el PP. 

Esta lista nunca más podrá repetirse. No será por decisión de un tribunal. O porque las bases o la dirección de un partido así lo quieran.

Que Gregorio Ordóñez no pueda concurrir nunca más a unas elecciones fue decisión irrevocable de ETA. 

Antes de ser asesinado, Gregorio Ordóñez fue sometido a la sospecha permanente de muchos otros adversarios políticos, de muchos conciudadanos. Tuvo que demostrar día a día, a diestra y siniestra,  que era un demócrata. Sí. Para los nacionalistas, GO era un españolista, no era un vasco  ni merecía formar parte de la tribu de representantes políticos de la comunidad vasca. Para algunos socialistas, era un fascista.

Para ETA, para HB, era todo eso y mucho más: GO era una provocación, porque en realidad representaba un peligro, el de hacerse hueco en el mapa político vasco, con un discurso honesto y claro, y ganarle terreno a nacionalistas y socialistas. GO era además de los pocos políticos vascos que decía frases como las que voy a citar, adelantándose a la política antiterrorista que ha demostrado ser  la más eficaz para derrotar a ETA:

El 9  de enero de 1991

La respuesta a los sembradores de la muerte debe llegar de todos los rincones: instituciones, partidos políticos, asociaciones sociales, empresarios, clubs deportivos ...porque nos jugamos la libertad, el progreso y la paz de todos nosotros

 O tras el atentado el 8 de diciembre de 1990 de Sabadell, en el que seis policías nacionales son asesinados

Acabar con ETA y reducir políticamente a HB es progresista... su brazo político, HB, se burla del sistema democrático

Efectivamente: así lo pensábamos, lo seguimos pensando muchos; toda la clase política, la sociedad,  los tribunales,  la acción policial y judicial deben funcionar al unísono y sin fisuras desde la más inquebrantable voluntad democrática para cerrar todas las puertas y derrotar en todos sus frentes a ETA.

Hemos sido testigos durante muchos años, de tanto esfuerzo como ha sido necesario, primero, para convencer a muchos de que ETA es una organización terrorista, segundo de que HB, Batasuna y cualesquiera que sean sus siglas, forman parte del entramado terrorista, para que hoy, una sentencia nos devuelva al principio de los tiempos y dilapide informes policiales, sentencias judiciales, leyes, pactos de estado. 

Tantos años -que hoy se me hacen estériles- para labrar una única línea que separe a demócratas de terroristas y cómplices para que hoy una nueva línea divida a los demócratas: quienes defienden, defendemos, la derrota de ETA con vencedores y vencidos, y quienes apoyan la reconversión del entramado terrorista, quienes apuestan por la reconciliación, quienes dan la bienvenida a los cómplices de ETA a nuestras instituciones, alegando que así se recupera a los terroristas para la democracia. Yo no sé a santo de qué viene tanta satisfacción la verdad. Ni esas prisas por celebrar lo que todavía no es una realidad.  ¿Acaso ETA ya no existe? ¿Se han entregado los terroristas? ¿Acaso su entramado político, sus cómplices, se llamen como se llamen, han renunciado interna y públicamente a su pasado de terror y muerte? ¿Acaso ETA ha asumido su culpa, su responsabilidad sanguinaria, para sencillamente desaparecer de la vida política y pública y ponerse a disposición judicial?

Al contrario: ETA existe, y su proyecto político, avalado con la sangre de 858 víctimas, es hoy un proyecto político más que va a competir con otras fuerzas políticas para ocupar el poder en los ayuntamientos vascos y navarros. Nunca había visto tanta generosidad en un estado de derecho. No me extraña que incluso quienes se han opuesto abiertamente a nuestra constitución, -les recuerdo que ETA ha matado a quienes la defendían-, busquen ahora el amparo del tribunal constitucional.  ¿Dónde, cuándo se ha visto tanto enredo, tanto cinismo? 

Yo me opongo abiertamente, desde mi más profundo convencimiento y sincera reflexión, a quienes apuestan por la reconciliación, con ETA de trasfondo, a quienes apoyan la vuelta a las instituciones de sus cómplices, sin condenar la historia de ETA, a quienes prostituyen los valores que de verdad impulsaron nuestra constitución y los principios que quedaron reflejados en un pacto antiterrorista que estará olvidado en el cajón de la mala conciencia de algunos, a quienes una vez más nos llamarán radicales por exigir la derrota de ETA y nos acusarán de ser irreconciliables.

Pero  mis razones son claras:

La primera se llama Gregorio Ordóñez, su trayectoria política, su dignidad, su lealtad sincera, su ejemplo, el trágico atentado que le costó la vida y nuestra esperanza, su persecución.

La segunda pasa por definir la esencia misma de la democracia y del estado de derecho.

No entiendo en qué medida nuestra democracia es más digna de serlo por sentar en sus ayuntamientos a etarras y a sus cómplices. Si ellos son los demócratas, yo me doy de baja.

No comparto más gestos hipócritas de parlamentos que hablan con sus leyes y discursos de dignificar a las víctimas del terrorismo, de deslegitimar el terrorismo y callan o apoyan o han alentado la imperdonable decisión de un tribunal de permitir a Bildu presentarse a unas elecciones.

No entiendo que los mismos que dicen condenar a ETA aplaudan su participación en la vida política.  

Una vez más, para satisfacción de ETA, la organización terrorista que se ha dedicado durante décadas a asesinar a sus adversarios en la política, como hizo con Gregorio Ordóñez, a disparar en nombre de un proyecto político contra el estado de derecho, ocupará nuestros ayuntamientos y esta vez lo hará por la puerta grande, con el beneplácito del tribunal constitucional y el aplauso de muchos que se dicen progresistas y demócratas. Curiosas paradojas del destino de este país. Con un estado de derecho que ha bajado la guardia, me pregunto cuál será el siguiente paso. ¿Pactos en los ayuntamientos? ¿Negociaciones ETA-gobierno? ¿Presos-  revisión de la doctrina Parot?

Mientras, algunas seguiremos exigiendo responsabilidad y coherencia democrática a nuestros representantes políticos e institucionales, porque lamentablemente, su credibilidad y su liderazgo no están a la altura de las circunstancias.

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