Un boletín informativo congeló sus venas un 23 de enero de 1995. «Última hora. Se ha producido un asesinato en San Sebastián», escuchó mientras mecía a su bebé y tuvo el extraño presentimiento de que alguien le había arrebatado a su Gregorio Ordóñez. Minutos más tarde, María San Gil le confirmaba entre lágrimas el peor de sus presagios. «Han matado a Goyo», le dijo a Ana Iríbar, una madre coraje que celebra hoy la ofrenda floral en San Sebastián en honor a su marido, justo dos días después de ver cómo una parte de la sociedad donostiarra ha reclamado la amnistía para aquéllos que dejaron huérfano a su hijo.
Pregunta.- ¿No cree que la sociedad vasca está olvidando demasiado rápido lo que ha ocurrido?
Respuesta.- La sociedad vasca nunca ha sentido como suyo el problema. Siempre ha mirado hacia otro lado.
P.- Algunos dirigentes del PP vasco le van a secundar hoy en la ofrenda floral. ¿Se siente respaldada por el PP vasco?
R.- No tengo relación con la nueva generación de políticos. Tengo cordialidad, pero no amistad.
P.- ¿Qué espera de Rajoy en materia antiterrorista?
R.- Estoy expectante por que aclare su política antiterrorista.
P.- ¿Qué le provoca ver a Bildu gobernando en San Sebastián y Guipúzcoa?
R.- Me siento muy frustrada y decepcionada porque han llegado a gobernar sin que hayan condenado a ETA ni hayan probado su desvinculación de la banda. Es un fallo de la democracia imperdonable y un gol al Estado de Derecho.
P.- La Tamborrada donostiarra fue utilizada, con la connivencia del alcalde de Bildu, para reclamar la amnistía para los asesinos de Ordóñez. ¿Cómo vivió la cita?
R.- Llevo 17 años sin ir porque no son tambores de fiesta. Me recuerdan los momentos previos a su asesinato. Esa fiesta no es más que un nuevo acto de esa cobardía de la sociedad vasca que permite que se suban al escenario a reclamar la amnistía para los asesinos de Goyo.
P.- ¿Le hubiese sorprendido a su marido tal parafernalia abertzale?
R.- No le sorprendería. Lo han hecho año tras año. Recuerdo cuando subían muñecos de guardia civiles ahorcados al escenario en la plaza de la Constitución.
P.- ¿Tiene miedo a que el Gobierno facilite una amnistía?
R.- Escuchando al ministro Gallardón me parece impensable que se produzca, pero si así fuese renunciaría a mi nacionalidad española y pediría asilo político en otro país.
P.- ¿Cree que ha habido una negociación ETA-Gobierno?
R.- Pregúntele al Ejecutivo.
P.- ¿Qué sintió cuando vio al lehendakari recibir en Ajuria Enea a Rufi Etxeberria?
R.- Son gestos impresentables que rayan lo más indecente de la política. No entiendo cómo recibe a aquél que apostó por socializar el sufrimiento y se niega a condenar a ETA y a reconocer a las víctimas.
P.- ¿Ha servido para algo el asesinato de su marido?
R.- Desgraciadamente no, porque todo sigue igual o peor.
P.- ¿Considera que es necesario reconocer a las víctimas de excesos policiales para cerrar el ciclo de la reconciliación en Euskadi?
R.- ¿Qué reconciliación? Yo no tengo que reconciliarme con nadie.
P.- Gesto por la Paz anunció que el ciclo de la movilización cívica debe acabar. ¿Lo comparte?
R.- No. Debemos seguir siendo exigentes y movilizándonos para que no se cometan tropelías.
P.- ¿Se cree el fin de ETA?
R.-Soy muy escéptica y muy pesimista.