Responso y ofrenda floral en el Cementerio de Polloe de San Sebastián

21/01/2011

«No te olvidamos, vas a ganar». Esta frase escrita en una cita que envolvía un ramo de flores azules colocado por la familia de Gregorio Ordóñez sobre la lápida, resumía el sentir de los allegados, amigos y compañeros que acudieron ayer al cementerio donostiarra de Polloe para recordar la figura de Gregorio Ordóñez al cumplirse, el próximo domingo, dieciséis años del asesinato del que fuera teniente alcalde de San Sebastián y parlamentario del Partido Popular, por parte de la banda terrorista ETA cuando comía en un bar de la Parte Vieja donostiarra.

El homenaje consistió en una ofrenda floral a cargo de la viuda de Goyo, Ana Iríbar, y su hermana Consuelo, precedida por unas palabras del sacerdote jesuita Alfredo Tamayo. Éste afirmó que fue «un servidor diligente de la ciudadanía donostiarra» y subrayó sus «ideales de fe, valentía, libertad, justicia y coraje cívico». Remarcó que «es necesario mantenerse firmes y fieles a su memoria». Lo justificó en que eso es «signo de humanidad». «Los desmemoriados dejan de funcionar como personas, y lo mismo ocurre con un pueblo», añadió. Alertó de que «hoy es tiempo de desmemoria, tiempo de carrera ciega hacia adelante sin retrovisor». Agregó que «es también tiempo de cansancio y de peligro muy real» de que, a su juicio, se impongan «expresiones como 'acabemos de una vez, dejémonos ya de recuerdos, tiremos hacia adelante, dejemos en paz a los muertos, y que los muertos entierren a los muertos'».

En este sentido, defendió el «valioso decálogo con toda la razón y oportunidad del mundo», hecho público por asociaciones y fundaciones de víctimas del terrorismo «contra una impunidad, un aquí no ha pasado nada, que infiera un nuevo dolor injusto». Indicó que ese manifiesto se dirige «contra el pragmatismo político y la confusión y manipulación constante, desde hace muchos años, del lenguaje y de expresiones como paz, que ya uno no sabe qué es, perdón, conflicto y equiparación injusta de víctimas y victimarios». Remarcó que «debe quedar muy claro que la larga noche del terror etarra pertenece para siempre a las páginas más negras de la historia del País Vasco». A continuación, Consuelo Ordóñez se dirigió a los presentes para agradecerles su asistencia y afirmó que «estar aquí un año más ya es mucho. Nosotros le recordaremos siempre», subrayó.

Al cementerio de Polloe acudieron, entre otros amigos de Gregorio, María San Gil y la juntera y alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola. También se encontraban Mapi Heras, viuda del dirigente del PSE de Guipúzcoa Fernando Múgica, asesinado por ETA y representantes de Covite.

Ana Iríbar, afirmó tras el acto, que le «dolió» algunas «ausencias» y que por ello había sentido «un vacío». Destacó que faltaban miembros del PSE y de otros partidos cuando su marido estaba en el Ayuntamiento de San Sebastián y en el Parlamento Vasco.

Responso y ofrenda floral en el Cementerio de Polloe de San Sebastián

 

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