SEMINARIO EN EL AYUNTAMIENTO DE SAN SEBASTIÁN Título: DIEZ AÑOS SIN GREGORIO
16/03/2005
Dentro del ciclo de actos en memoria de Gregorio Ordóñez.
El 23 de enero de 1995 ETA asesinaba en San Sebastián a Gregorio Ordóñez. Mientras almorzaba en un bar del casco viejo un pistolero le disparó por la espalda un tiro en la cabeza. Molestaba. Su ímpetu, su valentía, su afán por la verdad, su discurso contundente, su trabajo por la libertad y el amor a su tierra le costaron la vida.
Pero Gregorio Ordóñez irradió su coraje, su fe y su idealismo a miles de ciudadanos vascos que poco después comenzarían una resistencia cívica contra el terrorismo y el nacionalismo excluyente. Su traumática muerte marcó a miles de personas y animó a muchas a implicarse públicamente en la defensa de sus principios en el País Vasco. Gente normal, sencilla, pero que decidieron renunciar a su libertad para que los demás podamos disfrutar de ella. Esta nueva generación de héroes anónimos, que desafiaron la dictadura del terror impuesta por ETA, fueron poco después impulsores del "espíritu de Ermua", ese sentimiento colectivo de unidad frente al terrorismo tan necesario hoy.
Diez años después seguimos recordando y echando de menos a Gregorio Ordóñez. Seguimos necesitando personas como él, que no se arrodillen ante los asesinos; que llamen a las cosas por su nombre, que denuncien el compadreo de cierto nacionalismo vasco con el terrorismo; y que defiendan al País Vasco y, por tanto, a España. Sus ideas están más vivas que nunca: "Para acabar con ETA lo más importante es la reacción social, la eficacia policial y el aislamiento de Herri Batasuna", decía poco antes de ser asesinado. Desde 1995 se han conseguido importantes avances en la reacción social de la que él fue uno de los pioneros; la eficacia policial, ha conseguido debilitar al máximo a los terroristas, aunque mantienen su capacidad de matar; y en cuanto al aislamiento de Batasuna, se han conseguido notables avances gracias a su ilegalización, aunque el Gobierno vasco desobedece la ley y les da cobijo en el parlamento vasco.
Por todo ello, frente a las adulteradas propuestas de diálogo que se escuchan últimamente, siempre con las pistolas y las bombas sobre la mesa, las palabras de Gregorio Ordóñez siguen recogiendo el mejor camino para conseguir la paz, porque como él mismo señalaba, "la paz significa que ETA desaparezca".
