CONCESIÓN DE LA PLACA AL MÉRITO CONSTITUCIONAL A LA FUNDACIÓN GREGORIO ORDÓÑEZ, CON MOTIVO DEL 25 ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA TÍTULO: “DEBATES SOBRE LA REALIDAD DEL PAÍS VASCO”

10/02/2004

La Fundación Gregorio Ordóñez junto a otras víctimas del terrorismo, dirigentes políticos, organizaciones sociales y personalidades del mundo de la cultura, el arte y la educación, fue galardonada por el Gobierno con la medalla al mérito constitucional, en un acto simbólico de exaltación de los valores consagrados en la Carta Magna que se celebró ayer en el palacio de La Moncloa. El presidente José María Aznar  hizo un llamamiento a la unidad de los partidos constitucionalistas en el pacto antiterrorista.
El mejor ejemplo de la lucha común contra ETA, que comparten PP y PSOE, se vio reflejado en el salón que ocuparon personalidades y galardonados para la entrega de medallas. Zapatero y Rajoy coincidieron en la segunda fila, uno al lado de otro, tras algunos ministros, los presidentes del Consejo de Estado, el Tribunal Constitucional, del Congreso y el Senado. Algunos presidentes autonómicos, entre los que se encontraba el presidente del Gobierno andaluz, el socialista Manuel Chaves, completaban el panorama institucional de las autoridades que rindieron homenaje a los valores constitucionales, glosados por Aznar en su intervención.
Destacó los méritos de los condecorados, a favor del pluralismo -como el Club Siglo XXI, la sociedad El Sitio y la Federación de Asociaciones de la Prensa- o el significado histórico que representa la ciudad de Cádiz, como cuna del espíritu de «libertad, patria y Constitución». Pero se dirigió, especialmente, a los familiares y víctimas del terrorismo, así como a quienes padecen la extorsión de los violentos. En su opinión, todos «representan lo mejor del espíritu constitucional».
El jefe del Ejecutivo, en presencia de los líderes de los grandes partidos, alcaldes del PP y el PSOE, personalidades de distinta ideología, defendió la vigencia del Pacto por las libertades y contra el terrorismo, suscrito por las dos fuerzas políticas del Gobierno y la oposición. «La política contra el terrorismo no es de un partido ni de un Gobierno», dijo, «es una política de Estado», recordó y señaló que está recogida en el acuerdo antiterrorista «que debemos mantener y fortalecer». Alertó del riesgo que supone la existencia de discrepancias entre los firmantes del pacto porque «las fisuras entre los partidos constitucionalistas son un arma más en manos de los terroristas».
El ex secretario general del PSE Nicolás Redondo hizo un gesto simbólico a favor de la coincidencia entre los dos partidos en la defensa de los mismos ideales en contra de ETA. Redondo se acercó a estrechar las manos del líder de su partido y del secretario general del PP, además de la del presidente del PSOE, después de haber recogido su medalla de manos del jefe del Gobierno. Siguiendo el ejemplo de Nicolás Redondo, otros dirigentes socialistas vascos, como Ana Urchueguía o Carlos Totorika, repitieron el saludo a Zapatero después de estrechar la mano de Aznar.
Todas las organizaciones cívicas que trabajan en el País Vasco y las múltiples asociaciones y fundaciones que agrupan a las víctimas del terrorismo fueron homenajeadas en La Moncloa no sólo con la condecoración constitucional sino también con el reconocimiento a su labor y valor. En el acto, al que no asistieron representantes del Gobierno Vasco ni de los partidos nacionalistas, Aznar denunció que «no puede ser creíble una postura contra el terrorismo si no parte del respeto a las víctimas». Un portavoz de La Moncloa explicó que el lehendakari Juan José Ibarretxe fue invitado pero ni asistió ni justificó su ausencia, como tampoco los portavoces del PNV en el Congreso y el Senado, que forman parte del comité organizador de los actos conmemorativos del 25 aniversario de la aprobación de la Constitución.
Aznar agradeció el ejemplo que han dado los que padecen los efectos del terrorismo porque «gracias a su coraje y valentía no ha pasado desapercibida la tragedia». «Quiero animarles a que sigan defendiendo sus ideas. Ojalá que no sea por mucho tiempo», deseó Aznar en una clara insinuación a que el fin de ETA puede estar más próximo que nunca. «Creo y deseo», añadió, «que no sea por mucho tiempo porque son evidentes los signos de debilidad de quienes sostienen con las armas la estrategia de exclusión y agresión que otros comparten».

 

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