PREMIO A BALTASAR GARZÓN
12/03/2003
El 12 de marzo, la Fundación Gregorio Ordóñez entregó en San Sebastián el premio Gregorio Ordóñez, en su VI edición, a Baltasar Garzón, Juez Magistrado de la Audiencia Nacional en reconocimiento a su destacada y valiosa labor a favor de la Justicia y de las Víctimas del Terrorismo.
Durante su intervención el juez de la Audiencia Nacional lanzó una dura crítica contra el PNV y EA al acusar a «altos responsables políticos» vascos de «desafiar a las instituciones» cuando, «en clara rebeldía con decisiones judiciales», y adoptando una postura «ilegal», defienden la concurrencia a las elecciones de «formaciones políticas
que están fuera de la ley».
Garzón, recalcó que «el derecho a la crítica de las resoluciones judiciales es necesario». Sin embargo, advirtió de que este derecho «no puede convertirse en un ataque a la
independencia judicial».
El juez recogió el premio después de una intervención que comenzó recordando el asesinato, el 23 de enero de 1995, del entonces teniente de alcalde del Ayuntamiento de San Sebastián, Gregorio Ordóñez. Un año después, en marzo de 1996, el propio juez
ordenó la detención de Valentín Lasarte, el etarra acusado de haber proporcionado información al comando que asesinó a Gregorio. «Cuando le tomé declaración, confesó su crimen y lo justificó con frialdad», recordó el juez.
Garzón utilizó este ejemplo para certificar «el fracaso» de los objetivos que buscaban los etarras que mataron a Gregorio Ordóñez. Ocho años después de aquel atentado, el terrorismo se ve como algo «absurdo, demencial y anacrónico». Sin embargo, este anacronismo persiste y, junto a él, «asistimos a un ataque que persigue acallar a las gargantas que piden justicia y un espacio de libertad en el País Vasco», afirmó.
El magistrado no dudó en responsabilizar a los responsables políticos vascos de que se mantenga esta situación. Tras señalar que «es intolerable que desde las instituciones no se pueda garantizar el derecho de los no nacionalistas a presentarse en igualdad de condiciones a unas elecciones», Garzón subrayó que «es necesario que estas garantías se produzcan y denunciar a quienes propician esta situación».
En este contexto situó el juez, aunque no nombró expresamente a ningún partido, las críticas que se vierten desde las formaciones nacionalistas contra determinadas resoluciones judiciales. Actitudes como estas «propician el deterioro de la convivencia y que se generen espacios de impunidad y desprotección hacia las víctimas, a las que además se pretende descalificar». Este deterioro, señaló el magistrado, obedece a «un sectarismo que intenta acallar voces críticas porque descubren la farsa en la que se nos
hace vivir». «La indiferencia hacia los perseguidos y las víctimas, sobre todo si tiene amparo institucional», constituye, afirmó Garzón, «el cáncer de la democracia y lo que permitió llegar al poder al régimen nazi». Por ello, reiteró en varias ocasiones la misma
idea. «No cabe callar, porque eso nos haría cómplices», dijo.
El magistrado de la Audiencia Nacional abogó por la aplicación de la justicia y el Estado de Derecho como única vía para lograr la paz en el País Vasco y reclamó un compromiso y una «militancia activa en defensa de los valores de la democracia, que son la libertad, la paz y la justicia». «La libertad se abrocha con la paz, pero una paz democrática nace del derecho y la justicia, e impide cualquier negociación entre las instituciones y una organización terrorista», recalcó.
